La gestión de la limpieza viaria en Sevilla presenta graves deficiencias que comprometen la salubridad y la imagen de la ciudad. Una de las principales causas es la profunda asimetría en el reparto de recurso: mientras que en la zona histórica y otros barrios más turísticos y comerciales se prestan servicios de baldeo, barrido continuo y recogida de basuras y enseres de manera prioritaria, el resto de barrios de la ciudad sufre un déficit crónico de atención. Además, la priorización municipal de la limpieza tras eventos masivos y fiestas mayores (también muy deficiente) desvía de forma recurrente los ya limitados recursos ordinarios de los barrios, lo que provoca el abandono e ineficacia en la gestión del día a día vecinal.
Establecer un plan de limpieza eficiente y correctamente dimensionado, sobre todo en lo que toca a la recogida de residuos, en todos los barrios de la ciudad, para acabar con la intolerable situación de suciedad en la que está sumida Sevilla. Reestructurar de forma integral el despliegue de personal y maquinaria de Lipasam, estableciendo dotaciones idénticamente proporcionadas por distritos para garantizar que la limpieza no dependa del volumen turístico, equiparando los estándares de mantenimiento de los barrios con los del centro histórico.
Plan de choque anticipado para la recogida de la naranja amarga y retirada de cera. que priorice los distritos residenciales para evitar plagas, malos olores y accidentes en el acerado. En cuanto a la cera de la Semana Santa diseñar un plan correctamente dimensionado en personal y maquinaria para su retirada efectiva en un plazo razonable.